Ir al contenido principal

Cierra los ojos y piensa en algo bonito...

Cuando el corazón se dispara como si dentro de él hubiera mil mariposas. Cuando no somos capaces de mantenerlo menos inquieto, más sosegado, como simulando a un niño traste que se suelta de nuestra mano. Cuando la mente intenta ordenarle el alto, pero no le hace caso. Cuando se mueve tanto que no nos deja estar quietos, como si quisiera no detener nuestros pasos ni un segundo.

Nos impulsa a correr, a actuar, a pasar a la acción. Sin embargo, a veces nos cuesta determinar qué quiere decirnos. Sabemos por qué nos "cuestiona" tanto, provocándonos continuamente preguntas. Preguntas que no siempre podemos responder. Es entonces cuando nos quedamos como estáticos por fuera, cuando por dentro no dejan de fluir las dudas, las respuestas, los sentimientos....como miles de fuegos artificiales. Pero no acabamos de encontrar lo adecuado y lo dejamos permanecer dentro. A la vez que nos impulsa a la acción, nos retrae a nuestro interior. Supongo que quiere que sigamos escuchándole, para no marcharnos a lo loco a decidir, o para que no nos volvamos locos decidiendo.

Y en medio del desasosiego, reaparece una vocecita a lo Pepito Grillo como diciendo: "Para, tienes que relajarte, no puedes seguir así." Por más que el corazón se empeñe, al final la razón también tiene su parte. No para frenar al corazón, sino para comprender mejor lo que quiere decirnos. Para no precipitarnos hacia algún vacío, para conocer el límite, para darte cuenta que no siempre llegarás a todos los lugares que quieras, para conocerte y reconocerte, para saber que sólo tú decides lo que vales sin que nadie tenga que decirte si es cierto, para dejar atrás lo que te haga daño.

Porque el corazón es como loco y a la vez tonto, todo se lo cree y todo lo siente. Pero no te preocupes... Ahora no es el momento... Espera... Medítalo... Resiste... Calla...

Cierra los ojos y piensa en algo bonito...








Comentarios

Entradas populares de este blog

"Feliz" NO cumpleaños...

Hoy me es imposible olvidar que era tu cumpleaños, por eso no podía acabar el día sin recordarlo, recordarte, decirlo al menos. Estos días miles de recuerdos me invaden, y todos buenos, no hay nada malo que recuerde de ti. Y eso es lo que te convierte en lo que significabas y significarás siempre para mí. No me resulta fácil en cierta manera recordarlo, pero sí que hace que mereciera la pena haberte conocido. Siempre te consideré una de las personas, sino la que más, que más cambió mi vida. Y eso es algo que te agradeceré eternamente, aunque sé que lo sabías. Creo que fuiste una de las personas que mejor me conocía y puede que la que me dio el impulso para darme a conocer a los demás. Gracias a ese primer impulso también, estoy ahora aquí, en este momento, con mi vida llena de experiencias que hacen que ahora sea como soy, rodeada de personas que me alegro de conocer y que dan ese "sentido especial" a mi vida parecido al que tú me aportabas. Gracias porque, como dice una ...

CCD (Compartir...Convivir...Dar)

No se me ocurre mejor forma de definir el CCD como Compartir, Convivir y Dar. Obviamente no es ese su significado, pero sí lo que puede llegar a representar para los que disfrutamos alguna vez de él. Porque el CCD está lleno de algo que lo hace especial, da igual los años que pasen y las diferentes personas que están en él, siempre es especial. Siempre me pregunté por qué y nunca logro saber la respuesta exacta. Para mí el CCD es especial porque en esos días todos somos "especiales". Especiales porque el CCD nos da la oportunidad de dar lo mejor de nosotros mismos. Nos invita a dar y dar y dar, porque siempre recibiremos más a cambio. Recibes sonrisas, gratitud...gestos que son difíciles de encontrar hoy en día en el "mundo exterior". Y es que Lourenzá es como nuestro pequeño mundo, en el que somos como una familia (diría casi sin el como), tanto niños como monitores. Y qué puedo decir sobre este año allí...Que fue uno de los mejores. Cada año me sigue sorprendiend...

Detrás del lobo...

A principios de año, mencioné en la primera entrada un libro que narraba la historia de un caballero que llevaba una armadura. No podía quitársela, pues estaba demasiado aferrada a él debido a que nunca se la quitaba. Respecto a esto, llevo un tiempo pensando en esto de las armaduras, como esa especie de "máscaras" que llevamos, algunas puede que sólo las pongamos a veces y otras puede que estén tan aferradas a nosotros como la armadura del caballero del cuento. Incluso no siendo carnavales todavía nos las ponemos, y al igual que en estas fiestas, para ir de algo que no somos. Normalmente cuando nos disfrazamos, queremos ir o lo más original posible, o lo más irreconocible posible, pero que se note siempre que vamos de otro "personaje" o de otro tipo de persona. Sino qué sentido tendría...Pero el caso es que en carnavales es tradición hacer eso, puede que aprovechemos también alguna ocasión más fuera de estas fiestas, por el motivo que sea, pero lo claro es que si...