Ir al contenido principal

Y después de este kit-kat...

Después de unos días del inicio de este blog, me decido a volver a escribir, y espero que ahora sea más a diario.

Durante estos días estuve pensando un poco sobre cómo plantearme este blog para que resulte dinámico. Por eso se me ocurrió que ciertos días de la semana los dedicaré a compartir con vosotros aquellas películas, canciones u otras cosas más que me parecen interesantes. De esas que tienen cosas que decir y sobre las que hacernos reflexionar a veces.

Por eso, hoy comparto con vosotros un cuento que me gusta mucho y que probablemente algunos conoceréis. Es de un libro de Jorge Bucay que se llama "Cuentos para pensar". Espero que os guste. Ahí os va!

"Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como un buscador…
Un buscador es alguien que busca; no necesariamente alguien que encuentra.
Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe qué es lo que está buscando. Es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.

Un día, el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Había aprendido a hacer caso riguroso de estas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo. Así que lo dejó todo y partió.
Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos, divisó, a lo lejos, Kammir, Un poco antes de llegar al pueblo, le llamó mucho la atención una colina a la derecha del sendero. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadores. La rodeaba por completo una especie de pequeña valla de madera lustrada.

Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar.
De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en aquél lugar.
El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.
Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de aquel paraíso multicolor.

Sus ojos eran los de un buscador, y quizá por eso descubrió aquella inscripción sobre una de las piedras:

Abdul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días

Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que aquella piedra no era simplemente una piedra: era una lápida.
Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en aquel lugar.

Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla. Decía:

Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas

El buscador se sintió terriblemente conmocionado.
Aquel hermoso lugar era un cementerio, y cada piedra era una tumba.
Una por una, empezó a leer las lápidas.
Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto.
Pero lo que lo conectó con el espanto fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los once años…
Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar.

El cuidador del cementerio pasaba por allí y se acercó.
Lo miró llorar durante un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
-No, por ningún familiar —dijo el buscador—. ¿Qué pasa en este pueblo? ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué hay tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que les ha obligado a construir un cementerio de niños?

El anciano sonrió y dijo:
- Puede usted serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré…:

“Cuando un joven cumple quince años, sus padres le regalan una libreta como esta que tengo aquí, para que se la cuelgue al cuello. Es tradición entre nosotros que, a partir de ese momento, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella:

A la izquierda, qué fue lo disfrutado.
A la derecha, cuánto tiempo duró el gozo.

Conoció a su novia y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla? ¿Una semana? ¿Dos? ¿Tres semanas y media…?
Y después, la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso…¿Cuánto duró? ¿El minuto y medio del beso? ¿Dos días? ¿Una semana?
¿Y el embarazo y el nacimiento del primer hijo…?
¿Y la boda de los amigos?
¿Y el viaje más deseado?
¿Y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano?
¿ Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones?
¿Horas? ¿Días?

Así, vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos… Cada momento.

Cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es para nosotros el único y verdadero tiempo vivido”.

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Feliz" NO cumpleaños...

Hoy me es imposible olvidar que era tu cumpleaños, por eso no podía acabar el día sin recordarlo, recordarte, decirlo al menos. Estos días miles de recuerdos me invaden, y todos buenos, no hay nada malo que recuerde de ti. Y eso es lo que te convierte en lo que significabas y significarás siempre para mí. No me resulta fácil en cierta manera recordarlo, pero sí que hace que mereciera la pena haberte conocido. Siempre te consideré una de las personas, sino la que más, que más cambió mi vida. Y eso es algo que te agradeceré eternamente, aunque sé que lo sabías. Creo que fuiste una de las personas que mejor me conocía y puede que la que me dio el impulso para darme a conocer a los demás. Gracias a ese primer impulso también, estoy ahora aquí, en este momento, con mi vida llena de experiencias que hacen que ahora sea como soy, rodeada de personas que me alegro de conocer y que dan ese "sentido especial" a mi vida parecido al que tú me aportabas. Gracias porque, como dice una ...

Las estrellas son hermosas, por una flor que no se ve...

Escuchar que alguien es especial si te lo dice un amigo suyo es algo como normal, porque piensas: normal, por eso es tu amigo. Algo tendrá de especial para que lo sea, y para que se complemente con lo que tú eres. Sin embargo, es más extraño oír que para mucha gente diferente, alguien fue o es especial. Digo fue porque es común que la gente se dé cuenta cuando esa persona ya no está, aunque otros sí pueden haberlo valorado en su momento. No hablo de lo mítico de qué buena persona era y eso que se suele decir muchas veces, sino de calificar a alguien como especial, y que esa opinión sea unánime en muchas personas diferentes y que se relacionan de maneras muy diversas con la persona en cuestión. Ser especial para tantas personas creo que es algo difícil de ver, muy poco frecuente e incluso exclusivo, ya que no destacaría alguien especial si mucha más gente lo fuera. ¿Y qué tendrán de especial esas personas? Principalmente creo que es porque hacen sentir especiales a los demás. Suele...

Cuando el sol amarillo se pone...

Cada día, el sol amarillo sale y calienta hasta el agua más profunda del mar. Sus rayos lo atraviesan y llenan de mil reflejos cada parte de él. Es una suerte para nosotros que sea "amarillo"... Porque no siempre está en el mismo sitio, pero sigue siendo la misma estrella que nos iluminó ayer. Porque aunque nos quejamos cuando no calienta, no nos damos cuenta que una vez ese mismo sol hizo crecer una planta. Porque aunque esté lejos, todavía sientes su reflejo. Y cuando no lo puedes ver, puedes seguir teniendo la certeza de que aún está ahí. No importa el tiempo que pase para continuar recordando aquella memorable puesta de ese sol amarillo. Si vuelves a sentir que está de nuevo cerca, caerás en la cuenta de la importancia de su amarillo color. Porque aunque pueda cambiar de color y "ponerse" de otros, sabrás que ese siempre será su color para ti, porque algún día te iluminó así de esa manera. Asímismo, a veces puede aparentar esquivo entre las nubes, eso quiere ...